Hagamos crecer el talento

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Hagamos crecer el talento

Hace algunos meses, empezamos a darle vueltas a un proyecto que pretendíamos basar en la tríada tecnología-datos-cultura, así, sin mucha concreción. Nos pusimos a leer, a pensar y a anotar, en ese orden u en otro, y nos fijamos un objetivo motivacional que debía ser el eje del asunto: ayudar a los jóvenes talentos creativos a hacer de su pasión su modo de vida. ¿Tienes talento? ¿Quieres vivir de ello? Pues por hippie que seas, tienes un negocio entre manos.

Por nuestra propia experiencia, y la ajena también, identificamos tres necesidades generalizadas para cualquier artista o activista del sector cultural:

  • Tener mayor información y control de su carrera y de sus asuntos.
  • Abrir constantemente nuevas oportunidades y llegar a mayores mercados, y
  • Una mayor retribución por su talento o, dicho de otra forma, una compensación más equitativa por los ingresos que su actividad pueda generar.

Elaboremos un poco más el discurso. Estamos convencidos que las tradicionales industrias culturales, a las que en Estados Unidos llaman industrias del entretenimiento y desde hace unos años y a nivel global las denominan industrias creativas, necesitan reinventarse. Y hacerlo teniendo muy presente que la sostenibilidad del negocio depende en primer lugar de los artistas, de su creación y de su público. Y que el papel del intermediario en estos negocios debe evolucionar.

Los artistas y creadores deben poder ganarse la vida con su negocio y su público, y los consumidores, deben poder acceder a las creaciones, a la obras, a la cultura, en condiciones razonables para que siga existiendo demanda. El creador y/o el promotor cultural, y su público, tienen que poder decidir sobre el qué y el cómo de lo que se crea, se difunde y se consume, sobre el destino de su creación y el resultado de su actividad. Para ello se necesita autonomía, y ésta requiere conocimiento.

Porque creemos en el rol estratégico de la cultura en nuestra sociedad, como factor de innovación y a la vez como motor de crecimiento social y económico, estamos convencidos que es momento de cambios drásticos para las industrias creativas y culturales. Y el potencial digital de las industrias creativas y culturales ya está demostrando que ello es posible. Muchos otros, personas y empresas con proyectos fenomenales, más o menos grandes, llevan ya un tiempo dedicados a la venta de entradas online, la distribución y exhibición digital de música, cine, libros u obras de arte, la autofinanciación de proyectos via crowdfunding, etc.

Y el contexto, social y económico es adverso. Por ello más que nunca, hay que dotar de un nuevo enfoque, emprendedor y abierto, a la gestión de la creación y de la cultura. Mentalidad startup. Debemos incorporar nuevas formas de trabajar, más interacción y participación, mayor transparencia, con riesgo pero enfocando los elementos de viabilidad. Y bajo la premisa de la internacionalización de todos y cada uno de los proyectos y negocios vinculados al talento, a sus creadores y a sus obras.
Con RedClash nos ponemos a ello, dispuestos a echar una mano, con un proyecto de vocación intersectorial e internacional, que empieza modesto pero con un objetivo claro: hagamos crecer el talento.

One Comment so far:

  1. […] crear una app que sirviese a artistas y organizaciones para controlar mejor su carrera. Creo que en esta entrada lo explicamos bastante bien. Nos costó dar con un partner tecnológico, pero lo conseguimos. Nos costó encontrar la primera […]